VIH y SIDA en Latinoamérica

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A fines de 2007 había alrededor de 1,6 millones de personas viviendo con VIH en Latinoamérica - más que en Estados Unidos., Canadá, Japón y Reino Unido combinados.1 Aunque, con frecuencia, esta región ha sido pasada por alto en el pasado, ahora hay un creciente reconocimiento entre la comunidad internacional de que las epidemias de VIH en los países latinoamericanos demandan más atención de la que han recibido hasta ahora. Esta sensación es probable que se intensifique en 2008 cuando México reciba a la XVII Conferencia Internacional de SIDA, haciéndolo el primer país latinoamericano en celebrar este prestigioso evento.

Los países latinoamericanos han sido afectados por el VIH/SIDA de diferentes maneras y en diferentes grados. Las respuestas han sido variadas, con algunos países demostrando un débil liderazgo político y otros – más notablemente Brasil – que han formado respuestas fuertes y positivas. A pesar de las muchas diferencias entre las epidemias de los países individuales, son evidentes altos niveles de pobreza, migraciones, homofobia y discriminación relacionada con el VIH en toda la región, y estos factores presentan barreras comunes para superar a la crisis.2

En esta página, usamos el término Latinoamérica para referirnos a los países de Sur y Centro América, excluyendo Surinam, Guyana, Guyana Francesa y las islas del Caribe.

La escala de las epidemias de SIDA en Latinoamérica

Obelisco con condón en Buenos Aires

Obelisco con condón en Buenos Aires

Aunque la prevalencia (porcentaje de una población que vive con VIH) de VIH en los países latinoamericanos es relativamente baja comparada con los índices que encontramos en muchas partes de África, la cantidad de personas afectadas es todavía considerable. Es más, es posible que la situación empeore en muchos países latinoamericanos. Ningún país de la región ha experimentado una caída significativa en la prevalencia de VIH, y se proyecta que la cantidad total de personas que viven con VIH en Latinoamérica aumentará en los próximos años.3 Así como afecta la vida de millones de personas, el VIH y el SIDA han tenido extensas implicaciones sociales y económicas para los países latinoamericanos, y estos efectos se harán más severos en tanto las epidemias empeoren.4

Más de la mitad de los latinoamericanos que viven con VIH residen en los cuatro países más grandes de la región: Brasil, Colombia, México y Argentina. Brasil tiene 600.000 personas que viven con VIH – más que cualquier otro país latinoamericano – pero debido al gran tamaño de su población, esto equivale a una prevalencia relativamente baja de VIH de 0.5%. Las epidemias más severas se encuentran en países más pequeños como Honduras y Belice que tienen índices de prevalencia de VIH de 1,5% y 2,5% respectivamente. La mayoría de los países de la región tienen índices de prevalencia de menos del 1%, pero la prevalencia entre grupos específicos, como el de hombres que tienen sexo con hombres y el de trabajadoras del sexo, a menudo, es muy alto. Para obtener más cifras, vea nuestra página de estadísticas en Latinoamérica.

Grupos clave afectados

Hombres que tienen sexo con hombres

En casi todos los países latinoamericanos, los niveles más altos de infección de VIH se encuentran entre los hombres que tienen sexo con hombres (HSH).5 Este problema en gran parte se esconde, puesto que la homofobia y la cultura del ‘machismo’ son comunes en toda la región y el sexo entre hombres está altamente estigmatizado. La extensión de la infección de VIH entre los HSH se minimiza en muchos países, y las campañas de prevención, a menudo, no se ocupan de este grupo.

Un ejemplo es Guatemala, donde los críticos discuten la afirmación del gobierno de que la epidemia de SIDA del país es ante todo heterosexual. Los activistas dentro del país argumentan que las estadísticas oficiales, que atribuyen alrededor del 15% de las infecciones de VIH a los HSH, no reflejan la realidad de la epidemia en Guatemala. Algunos afirman que la cifra real está más cerca del 40%.6 Como explicaba un trabajador social civil, los HSH a menudo dudan revelar cómo se infectaron y a muchos se los clasifica erróneamente como heterosexuales

“Las estimaciones de gastos anuales… confirman que muchos países latinoamericanos hacen pocos esfuerzos para proporcionar servicios relacionados con el SIDA que atiendan las necesidades de los hombres que tienen sexo con hombres.”

“A menos que sea un marica total, un hombre siempre será [contado como] heterosexual. Además, las personas no quieren ser reconocidas [como homosexuales]”. - Ruben Mayorga, trabajador social civil, Ciudad de Guatemala - 7

Por otro lado, otros países latinoamericanos – como México y Perú - reconocen abiertamente que sus epidemias son impulsadas ante todo por los HSH. En México, el gobierno ha nombrado a Jorge Saavedra, abiertamente gay, VIH positivo, como jefe de su principal agencia de SIDA, lo que ha ayudado al país a hacer avances significativos para tratar el problema. Entre otras iniciativas, Saavedra ha ayudado a lanzar una provocativa campaña anti-homofobia.8 En Perú, una gran cantidad de investigaciones se están conduciendo en relación al VIH y los HSH. El país ahora es reconocido por los investigadores de todo el mundo como una base importante para los estudios de infección de VIH en este grupo.

“Es una epidemia muy concentrada, y tenemos una muy buena relación con la comunidad.” - Jorge Sanchez, epidemiólogo peruano - 9

En total, el 0,6% de los adultos peruanos viven con VIH, pero los estudios sugieren índices de infección mucho más altos entre los HSH. En un estudio llevado a cabo en la ciudad de Lima, se encontró una prevalencia del 18,5% entre los HSH, con personas transexuales afrontando el riesgo más alto.10

En su mayoría, la epidemia entre los HSH en Perú no se ha extendido a otros segmentos de la población, pero hay riesgo de que esto ocurra pronto. Como es el caso en otros países latinoamericanos, grandes cantidades de HSH en Perú no se identifican como homosexuales, y tienen sexo con mujeres al igual que con hombres. Los HSH forman por lo tanto una población ‘puente’ - es probable que los crecientes índices de infección en este grupo agraven la diseminación de VIH entre la población heterosexual.11 Tanto en Colombia como en Ecuador, se ha informado que un gran número de mujeres con VIH han sido infectadas por sus maridos o compañeros habituales que adquirieron la infección por tener sexo con otro hombre.12

Mientras Brasil, México y Perú han hecho progresos en atender los altos índices de infección entre los HSH, la mayoría de los otros países aún siguen sin ocuparse de este grupo. Según el informe mundial de ONUSIDA de 2006:

“Las estimaciones de gastos anuales… confirman que muchos países latinoamericanos hacen pocos esfuerzos para proporcionar servicios relacionados con el SIDA que traten las necesidades de los hombres que tienen sexo con hombres… a menudo, los profesionales de la salud están muy avergonzados de hacer las preguntas correctas y aun cuando las hacen, los hombres temen proporcionar las respuestas correctas.” 13

Trabajadoras del sexo

La transmisión de VIH entre las trabajadoras del sexo y sus clientes se reconoce como el factor principal en la diseminación de VIH en varios países latinoamericanos. El grado en que están afectadas las trabajadoras del sexo varía según la zona – un estudio de diferentes países, que investigó a trabajadoras del sexo con base en burdeles, halló índices de prevalencia de VIH que iban de 0% a 6,3%.14 Sin embargo, se encuentran índices más altos entre las trabajadoras del sexo con base en la calle, que son más difíciles de alcanzar por los servicios de prevención de VIH. En Guatemala, por ejemplo, la vigilancia sugiere que el 15% de las trabajadoras del sexo con base en la calle vive con VIH. 15Similarmente, estudios de ciudades en El Salvador hallaron índices de infección de alrededor del 16%.16 Puesto que el uso de condones, a menudo, es bajo entre compañeros sexuales habituales, los clientes masculinos de las trabajadoras del sexo pueden pasar el VIH a sus esposas y novias cuando se infectan.

En algunos países, como Ecuador y Bolivia, se han encontrado índices de infección relativamente bajos entre las trabajadoras del sexo. En La Paz, la ciudad capital de Bolivia, la prevalencia era de 0,5% en 2002 – una cifra que en parte puede explicarse por el hecho de que estimativamente el 70% de las trabajadoras del sexo de la ciudad usa condones, según las autoridades de la salud.17 De todas formas, sin embargo, estas cifras están basadas en gran parte en las trabajadoras del sexo con base en burdeles que regularmente visitan clínicas para infecciones de transmisión sexual para controles, más que en trabajadoras del sexo con base en la calle. En otros países, como Honduras y Guatemala, el trabajo de sexo comercial se ha señalado como un factor impulsor principal detrás de la diseminación del VIH.18

Usuarios de drogas inyectables

La drogadicción es común en muchos países latinoamericanos. Numerosos países del Cono Sur (los que se encuentran en la zona más al sur de Sudamérica) han cambiado de dictaduras a democracias en su reciente historia, y esto hasta cierto punto explica el incremento en el uso de drogas - para algunas personas, la liberación llevó a la experimentación y el exceso, como explicó un argentino a los periodistas:

“Cerca de 1986 había una tremenda fascinación, especialmente en los círculos intelectuales, con las drogas intravenosas. Las personas querían probar todo, y creo que de alguna manera fue un resultado, un legado, de la dictadura militar porque durante la dictadura no se podía hacer nada” 19

En Argentina, la adicción a las drogas inyectables ha sido un factor impulsor principal detrás de la diseminación del VIH, ya que los usuarios de drogas comparten las agujas infectadas. Lo mismo es cierto para Brasil, Uruguay y Paraguay. 20 La cocaína y la heroína son las drogas más comúnmente inyectadas, los adictos a la cocaína enfrentan el mayor riesgo de infección de VIH porque se inyectan con más frecuencia que los adictos a la heroína.21

En Brasil, se implementaron programas de reducción de daños, que proporcionan a los adictos agujas limpias y les ofrecen apoyo e información y se cree que han contribuido a disminuir los índices de prevalencia de VIH entre los usuarios de drogas inyectables en varias ciudades de Brasil. 22 23 Algunas actividades de reducción de daños también se han llevado a cabo en ciudades de Argentina. Sin embargo, en general, en Argentina faltan programas de reducción de daños a nivel nacional, provincial y local.24 Esto ocurre a pesar de una severa epidemia de VIH entre los usuarios de drogas inyectables – por ejemplo, un estudio llevado a cabo en Buenos Aires halló un índice de prevalencia de VIH del 44% en este grupo.25 Otros países latinoamericanos afrontan severas restricciones para llevar a cabo programas de este tipo, debido a leyes restrictivas y a una falta de apoyo político.26

En varios países del Cono Sur, la ‘pasta base’ o ‘paco’ – una forma de la cocaína, que se fuma – se ha vuelto extremadamente popular en los años recientes, tanto entre las poblaciones más pobres y como en la clase media.27 Aunque el aumento en la popularidad de la pasta base, generalmente, ha tenido implicaciones negativas en la salud, existe evidencia que sugiere que algunos usuarios de drogas han comenzado a fumar cocaína en esta forma en vez de inyectársela. Aunque, actualmente, hay poca evidencia sólida, esto puede reducir el nivel de los que comparten agujas en la región, de ese modo reduciendo la cantidad de personas que se infectan con VIH por el uso de drogas inyectables.28 29

En otros países, como Bolivia, Perú y Ecuador, la diseminación de VIH por el uso de drogas inyectables ha sido limitada en alcance. En Chile, los datos son escasos, y en Venezuela el papel del uso de drogas inyectables en la epidemia de VIH es insignificante. Sin embargo, la disponibilidad de heroína está aumentando en estos países, lo cual puede llevar a un cambio en la situación en los próximos años.30

Inmigrantes

La migración ocurre a gran escala en toda Latinoamérica. Los patrones de migración han sido particularmente bien documentados en América Central, donde los conflictos civiles y las condiciones políticas en el pasado crearon un alto grado de movimiento entre los países, que continúa en la actualidad. La migración internacional, particularmente entre México y Estados Unidos, también es cada vez más común. 31Aunque no estaba bien documentado en años anteriores, los estudios ahora han establecido que el movimiento de personas está vinculado con la diseminación de VIH en Latinoamérica.

Varios factores pueden poner a los inmigrantes de esta región en un alto riesgo de infección de VIH: pobreza, violencia, pocos servicios de salud disponibles, toma de riesgos en aumento, violaciones, soledad y contacto con grandes cantidades de trabajadoras del sexo. En algunos casos, los inmigrantes mismos son trabajadoras del sexo, o recurren al trabajo sexual mientras viajan para sobrevivir. 32 En un estudio realizado en México, menos del 20% de los inmigrantes masculinos informó haber usado condones, y el 8% de las mujeres encuestadas dijo que habían sido violadas.33

A medida que la migración aumenta, las epidemias de los países individuales se vuelven cada vez menos bien definidas y los problemas que rodean la crisis en cada país se están mezclando.

Diferentes países, diferentes problemas

Latinoamérica es una vasta región – de alguna manera es erróneo hablar de la ‘epidemia latinoamericana’, debido a la escala de las tierras, culturas y poblaciones involucradas. Aunque hay muchos vínculos cercanos y similitudes entre los países, se debe reconocer que el SIDA en Latinoamérica no es un problema homogéneo, y que cada país enfrenta una situación única. A continuación, hay algunos ejemplos de los problemas que enfrentan en los países en particular.

Colombia

Un violento conflicto civil entre grupos de guerrilla de izquierda y paramilitares de derecha ha rugido durante décadas en Colombia, causando sufrimiento a gran escala. Deterioro económico, violencia, asesinato y tráfico de drogas son sólo algunos de los resultados de la lucha.

Los hombres gay, que se ven mucho más afectados por la epidemia de VIH/SIDA de Colombia que cualquier otro grupo, han enfrentado una violenta opresión desde ambos lados del conflicto. Los grupos armados también han capitalizado en los temores sociales que rodean el VIH y han victimizado a personas con VIH positivo; en un incidente, las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia, la fuerza paramilitar más poderosa del país) pidió que todas las personas con VIH positivo en Barrancabermeja abandonaran la ciudad en un período de veinticuatro horas.34Las AUC también han sido responsables de oprimir a los hombres gay. En un ejemplo reportado, un joven gay fue forzado a caminar desnudo por su barrio, con un cartel que leía “Soy gay” atado al cuello.35

Del otro lado de la división política, las FARC (las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) son conocidas por haber forzado a residentes de las zonas que controlan a que se hagan pruebas de VIH. Al menos un activista que denunció esta política fue forzado a huir del país luego de amenazas de muerte.36

El estigma y la discriminación creados por estos grupos están evitando que las personas hablen del VIH, reduciendo la conciencia del problema y por lo tanto poniendo en riesgo a más personas. También están obstaculizando los programas de prevención de VIH, y las campañas para apoyar y proporcionar tratamiento para aquellos que ya viven con VIH.

Así como impulsó el estigma, el conflicto civil también ha desplazado una importante cantidad de personas dentro de Colombia, y causó que muchos migraran a países vecinos.37 Puesto que los inmigrantes pueden enfrentar un riesgo más alto de infección de VIH, este alto nivel de movimiento podría tener efecto en la epidemia.

Honduras

En Honduras, donde el VIH se disemina principalmente por sexo heterosexual, se ha desarrollado una severa epidemia entre las comunidades de Garifuna – descendientes de esclavos nigerianos, que han mantenido su cultura en el país por más de doscientos años. La pobreza generalizada, el ínfimo acceso a los cuidados de salud y la popularidad de mitos tradicionales sobre el VIH son algunos de los factores que ponen a las comunidades de Garifuna en riesgo de infección de VIH.

Ya altamente estigmatizados como grupo minoritario, los Garifuna ahora enfrentan un prejuicio añadido como resultado del VIH.

“Si uno sale a la calle y pregunta a las personas por el SIDA, muchos de ellos piensan ‘SIDA, no está en mi casa – está en la casa de los Garifuna” - Sergio Flores, doctor, La Ceiba 38

Siendo el país más duramente golpeado en América Central, Honduras tiene una gran población de personas que viven con VIH y la alta prevalencia entre la comunidad de los Garifuna es sólo una parte del problema. Pero existe el riesgo de que el estigma que rodea a este grupo cree una actitud de ‘es el problema de otro’, donde los miembros de la población general crean falsamente que ellos no están en riesgo de infectarse con VIH HIV.

Guatemala

En Guatemala, la considerable población maya es otro ejemplo de un grupo estigmatizado que puede enfrentar un creciente riesgo de infección de VIH. Los mayas generalmente tienen un status socio-económico más bajo que otros guatemaltecos, lo que significa que tienen menos acceso a los servicios de cuidado de la salud. Muchas comunidades mayas tienen problemas para hablar español (la lengua más comúnmente usada en el país), lo cual también hace difícil que las campañas de prevención de VIH lleguen hasta ellos.

Aunque la diseminación de VIH entre los mayas no ha sido totalmente evaluada, los resultados de un estudio a pequeña escala llevado a cabo en una clínica sugiere que los mayas pueden ser tres veces más vulnerables al VIH que otros miembros de la población. 39

Nicaragua

Nicaragua está proporcionalmente menos afectada por VIH/SIDA que cualquier otro país en América Central, con el 0,2% de la población adulta viviendo con VIH.40 Sin embargo, actualmente existe potencial para una epidemia más severa. Una cuestión importante es el estigma que rodea al uso de condones. 41 Actitudes negativas hacia los condones pueden desalentar a los jóvenes en su uso, aun cuando muchos son concientes de la protección que los condones pueden proporcionar. Un estudio en adolescentes que habían estado sexualmente activos en los tres meses anteriores sugirió que sólo el 21% había usado condón, a pesar del hecho de que la mayoría sabía que los condones pueden prevenir el VIH.42

Las pruebas de VIH en Nicaragua también preocupan, ya que actualmente hay insuficientes servicios voluntarios de asesoramiento y pruebas. 43Hay un sólo laboratorio central con autorización del gobierno, y este laboratorio lleva a cabo todas las pruebas de VIH. Debido al costo de los materiales de prueba el stock es a veces reducido, y los resultados de las pruebas de VIH pueden demorarse hasta seis meses. 44Semejante espera por los resultados causa mucha ansiedad en los individuos involucrados, y puede disuadir a las personas de acceder a las pruebas en primer lugar.

Prevención de VIH en Latinoamérica

En general, los esfuerzos de prevención de VIH en Latinoamérica han sido a pequeña escala, lentos y ampliamente dependientes de organizaciones no-gubernamentales y de programas internacionales.45 Esto se debe en parte a la pobreza y la escasez de recursos en toda la región, pero la falta de liderazgo y voluntad política también han tenido su papel.

Al mismo tiempo, varios países han puesto mucho tiempo y esfuerzo en crear conciencia sobre el VIH, promocionado el uso de condones y alentando las pruebas, entre otras estrategias. Algunas de estas intervenciones han tenido gran éxito y han ayudado a reducir la incidencia de VIH entre ciertos grupos en zonas particulares. A pesar de la imagen general, en términos de campañas de prevención individual Latinoamérica tiene algunos de los programas más fuertes y creativos que se encuentran en cualquier parte del mundo.

Maestra mostrando un condón en México

Educación de VIH/SIDA en una escuela en México

Muchos de los esfuerzos de prevención más eficaces han tenido lugar en Brasil, donde grupos de sociedad civil y organizaciones no-gubernamentales han ayudado a luchar contra el estigma que rodea al SIDA y a crear conciencia sobre el tema. El gobierno mismo ha promocionado vigorosamente el uso de condones, a través de campañas en los medios y avisos. También han regalado grandes cantidades de condones, distribuyendo 25 millones en el festival pre-cuaresma de 2006 (celebrado anualmente en Río de Janeiro) solamente.46 Los esfuerzos de prevención de VIH se han enfocado en los grupos de alto riesgo como trabajadoras del sexo y hombres que tienen sexo con hombres y se han hecho intentos para reducir el estigma que estos grupos enfrentan. También se abrieron en muchas zonas los intercambios de agujas, lo que ha ayudado a reducir la prevalencia de VIH entre los usuarios de drogas inyectables. 47

En toda Latinoamérica, los gobiernos han usado televisión, radio, carteleras y afiches como medios para crear conciencia sobre el SIDA. Diferentes mensajes se han promocionado con estas campañas, incluyendo promoción de condones y mensajes anti-discriminación. Sin embargo, en muchos casos estos mensajes no terminan de comunicar. Los jóvenes, en particular, con frecuencia responden más a la sabiduría popular y a información inexacta que circula por sus pares que a estos avisos. La educación sexual en las escuelas puede ayudar a los jóvenes a protegerse, pero informes recientes sugieren que el tema está ausente en muchas escuelas de Latinoamérica y es inadecuado donde está disponible. 48

Imagen
de un aviso animado de prevención de VIH & SIDA en Perú. El texto dice 'El SIDA es incurable y fatal. Debes prevenirlo.'

Aviso de prevención de VIH/SIDA en Perú

Algunas de las campañas de prevención más impresionantes de la región han sido llevadas a cabo a través de trabajos de alcance comunitario, que lleva los mensajes anti-VIH directamente a las personas en riesgo. En Tijuana, México, una clínica de salud móvil viaja a zonas de la ciudad que los trabajadores de la salud normalmente evitan, proporcionando pruebas de VIH y jeringas limpias a los usuarios de drogas inyectables.49En la Ciudad de México, una ex trabajadora del sexo dirige una iniciativa que proporciona asesoramiento y servicios de pruebas de VIH a trabajadoras del sexo. Junto con su hijo, ella también se sienta en su coche para supervisar las transacciones de las trabajadoras del sexo y transportarlas para asegurarse de que tengan seguridad en el trabajo.50 En Belice, un programa del gobierno llamado Juventud para el Futuro trabaja con miembros de pandillas en un intento por vincular la reducción de la violencia con la educación sobre el VIH//SIDA. A los miembros de las pandillas se les proporciona información y condones gratis, tanto en la calle como en el centro de recursos de la organización.51

Aunque sin dudas están haciendo un gran impacto en las zonas en las cuales se llevan a cabo, estos planes de alcance comunitario sólo son a pequeña escala. En una escala más amplia, la mayoría de los países aún necesitan expandir sus programas de reducción de daños para usuarios de drogas inyectables, crear un mayor nivel de conciencia sobre el VIH, abordar el estigma que rodea al SIDA, mejorar las instalaciones para pruebas y alentar a más personas a que usen condones, entre otras cosas. En su mayor parte, los gobiernos han desatendido los altos índices de infección entre los grupos vulnerables, y los crecientes índices entre la población general.

“[Los países latinoamericanos] están muy atrasados cuando se trata de prevención para poblaciones altamente vulnerables como los hombres que tienen sexo con hombres y los usuarios de drogas inyectables. Mi conclusión es que parece más fácil que un gobierno se encargue del tratamiento que de la prevención.” - Luiz Loures, epidemiólogo brasileño 52

Tratamiento del SIDA en Latinoamérica

Desde que el tratamiento anti-retroviral altamente activo (TARAA) se hizo disponible para tratar el VIH a fines de los '90, la distribución de este tratamiento a lo largo de la región latinoamericana ha sido impresionante. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, cerca del 76% de los que necesitan drogas antiretrovirales (ARV) en los países de América del Sur y Central (excluyendo Guyana y Surinam) las recibían para fines de 2006.53 Considerando la pobreza que existe en toda la zona, esto es todo un logro -mundialmente, sólo el 28% de los que necesitan tratamiento en países de ingreso bajo y medio lo reciben.54 Se estima que, como resultado del TARAA, las personas que viven con VIH en la región de Latinoamérica han ganado unos 834.000 años de vida entre 2002 y 2006.55

Como muestra la tabla que se encuentra a continuación, algunos países se han arreglado para lograr una cobertura mayor que otros.

País Cantidad con necesidad de ARV Cantidad con acceso a ARV a fines de 2006 Cobertura de ARV
Argentina 42,000 33,000 79%
Belice 680 400 59%
Bolivia 1,100 300 24%
Brasil 210,000 180,000 85%
Chile 8,900 7,000 83%
Colombia 37,000 18,000 50%
Costa Rica 1,900 9,000 >95%
Ecuador 5,200 2,000 34%
El Salvador 8,500 3,500 39%
Guatemala 12,000 6,000 52%
Honduras 11,000 4,500 40%
México 46,000 35,000 76%
Nicaragua 940 300 35%
Panamá 4,200 3,000 70%
Paraguay 1,800 1,100 64%
Perú 18,000 9,000 50%
Uruguay 2,800 1,500 51%
Venezuela 23,000 17,000 71%
Total 435,020 330,600 76%

Brasil ha llevado la delantera en términos de provisión de ARV, con una campaña de tratamiento internacionalmente famosa. Desde 1996, el gobierno ha hecho de la provisión de tratamiento una prioridad, y ha hecho esfuerzos agresivos para reducir los precios de las drogas. Bajo la política de Brasil, todas las personas con infección avanzada de VIH son elegibles para ARV a través del sistema de salud pública. Esto ha mejorado la salud de miles de personas que viven con VIH, y les permitió seguir vidas sanas y relativamente normales. Se ha informado que las muertes por SIDA y hospitalizaciones relacionadas con VIH en Brasil han caído un 50% y un 70-80% respectivamente desde 1997.56

La cobertura del tratamiento también es alta en Argentina, Chile, Costa Rica, México, Panamá y Venezuela.

En otras partes, los ARV están menos disponibles. Países como Honduras, Ecuador, El Salvador y Nicaragua aún tienen que llegar a la mitad de los que tienen necesidad. Generalmente, es difícil encontrar ARV fuera de las ciudades importantes en estos países, lo que significa que a personas con VIH positivo en zonas rurales se les hace particularmente difícil acceder al tratamiento.

Estigma y discriminación en Latinoamérica

“¿Es el SIDA un gran problema en Chile?” me pregunta la gente a menudo, a lo cual la única respuesta posible es sí: Si tienes SIDA en Chile, es un gran problema.”

- Tim Frasca

El VIH/SIDA no está restringido a grupos como hombres gay, usuarios de drogas inyectables o trabajadoras del sexo - en Latinoamérica o en otras partes. Y sin embargo la gente continúa asociando la epidemia con estos grupos, que ya están altamente estigmatizados por la gente que tiene objeciones morales sobre sus estilos de vida.

Además, el VIH lleva su propio estigma. Puesto que el VIH y el SIDA afectan directamente a menos del 1% de la población en la mayoría de los países de Latinoamérica, la epidemia tiene una baja visibilidad y muchas personas ignoran o temen el VIH y el SIDA. Mucha gente no tiene claro las formas en que puede transmitirse el VIH, y erróneamente creen que el contacto diario con una persona VIH positivo los pone en riesgo.

Como muestran los siguientes ejemplos, el prejuicio ha provocado inmenso sufrimiento a personas que viven con VIH en Latinoamérica:

  • En Perú, el jugador de fútbol Eduardo Esidio fue sacado del equipo profesional del Club Universitario de Deportes cuando se descubrió que él era VIH positivo. Los directores del club argumentaron que si se le permitía quedarse, él podía ser un riesgo de salud para otros jugadores.57
  • En Costa Rica, los funcionarios intentaron trasladar a un profesor de la escuela de un pequeño pueblo cuando se supo que él era VIH positivo. El traslado finalmente se paró, pero sólo después que las protestas de grupos de ciudadanos forzaran al Ministerio de Educación a que interviniera.58
  • En México, ha habido numerosos casos de discriminación con relación al VIH que involucran a trabajadores de la salud. Las pruebas de VIH a veces se aplican a aquellos que se perciben en riesgo de infección sin su consentimiento, y los pacientes que dan positivo, a menudo, son aislados de otros pacientes en un hospital.59
  • En Brasil, los resultados de un estudio publicado en 2006 indican que los niños que viven con VIH en São Paulo enfrentan un alto nivel de estigma cuando crecen.60

Estos son sólo algunos ejemplos de discriminación en relación al VIH, pero situaciones como éstas ocurren regularmente en Latinoamérica. Esta es una barrera importante en la lucha contra el SIDA, en parte porque el temor al estigma a menudo impide que la gente acceda a las pruebas y al tratamiento. La discriminación también impide que la gente hable abiertamente sobre el VIH y SIDA, lo que lleva a un clima de silencio en el que la gente no está conciente de que puede estar en riesgo. Encima de estos factores, el prejuicio que las personas con VIH positivo enfrenten también les provoca mucho sufrimiento a nivel personal, en un momento en que ya están con la carga de estar infectados.

“Aunque hay una ley en contra, mi esposo, que ya murió, fue despedido cuando descubrieron que estaba enfermo. Mis parientes se negaron a alojarnos, a mi hija y a mí, porque somos portadoras [de VIH]” - Peruana marchando en el Día Mundial del SIDA - 61

Algunos países de Latinoamérica han tomado medidas para tratar el problema del estigma y la discriminación, principalmente a través de campañas en los medios para crear conciencia sobre el VIH y el SIDA. Las personas con VIH positivo han hecho ellos mismos mucho para luchar con este problema, formando grupos ciudadanos y haciendo frente a la discriminación a través de protestas y campañas. Los gobiernos deben continuar apoyando a estos grupos, y ampliar sus propios esfuerzos anti-estigma.

El futuro del VIH y SIDA en Latinoamérica

Imagen de una joven con VIH positivo que vive bajo el cuidado del 'Hogar Amor y Vida' en Honduras

Joven con VIH positivo, Honduras

Al VIH/SIDA en Latinoamérica a veces se lo menciona como una crisis 'oculta’: la conciencia sobre el tema es baja, los gobiernos han estado relativamente inactivos, la vigilancia en los afectados a veces es poco confiable y el estigma ha impedido que la gente conduzca debates abiertos y francos sobre el problema. Esto no es sólo una cuestión de Latinoamérica, sin embargo – la comunidad internacional también ha dejado de lado a la región. Frente a una situación más severa en África, índices de infección que crecen rápidamente en Asia y epidemias de perfil más alto en partes del mundo más ricas, Latinoamérica con frecuencia ha sido desatendida.

Aunque es entendible que se haya dedicado más atención a otras zonas que han sido peor afectadas, muchos se han sentido frustrados por la falta de atención dada a las epidemias de Latinoamérica. La tendencia de algunas personas a comparar el problema de SIDA de Latinoamérica con el de otras regiones también es un punto de confrontación para los activistas de SIDA de la región:

“La sugerencia de que la región de alguna manera ha tenido ‘más suerte’ que otras es reprensible. “¿Es el SIDA un gran problema en Chile?” me pregunta la gente a menudo, a lo cual la única respuesta posible es sí: Si tienes SIDA en Chile, es un gran problema… Examinar los éxitos y los obstáculos para un futuro progreso es mucho más útil que hacer una escala de la tragedia humana” - Tim Frasca, autor y activista de SIDA en Chile - 62

Gradualmente, la región gana más atención de la comunidad internacional, sin embargo, en gran parte debido al éxito que se ha logrado en proporcionar tratamiento. Además de continuar proporcionando ARV y cuidados para las personas que viven con VIH, los planes de prevención ahora necesitan ser mejorados. Los esfuerzos para enfrentar el estigma y la discriminación deben correr paralelos a estos programas, porque la prevención puede ser ineficaz mientras el temor y la ignorancia que rodean al SIDA sean tan generalizados.

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Escrito por Graham Pembrey.

Referencias

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  2. Cohen, J. (2006), ‘The overlooked epidemic’, Science Vol. 313: 5786, 28 Julio 2006
  3. Cohen, J. (2006), ‘The overlooked epidemic’, Science, vol. 313: 5786, 28 Julio 2006
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  5. UNAIDS, AIDS Epidemic Update, Diciembre 2005
  6. Frasca T. (2005), “AIDS in Latin America”, Palgrave/Macmillan, p.135
  7. Frasca T. (2005), "AIDS in Latin America", Palgrave/Macmillan, p.135
  8. Dominican Today (Febrero 9 2006), 'Anti-AIDS campaign seeks to counter machismo in Mexico'
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Last updated July 23, 2008